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XXXVI.- ¿Quién está ahí?


Ven a por mí.

Marino de puertos vacíos.
Que hacen eco
en el silencio amarillo del Sahara eterno.

Alzas la mano hacia el fuego del ocaso.
Y sólo tocas la suave arena.
Que se te escapa del puño cerrado.

Inerte al sol del invierno.
Derramas tiempo.

XXVI.- Más vale honra... Con barcos...


Sí señor. Levantarse. Pero si te empeñas en caerte, en una de esas te puedes romper la crisma. Y lo que no es la crisma también. Pero ¡Chan! Se inventó el relé y se solucionaron nuestros problemas.

Algo que queremos, ese aquél, hecho ex profeso para nos, que se interpone entre nuestros ideales y nosotros. Nos llena de dudas y nos implanta ideas pasionales, ilícitas desde cualquier punto de vista ético.
Pues uno se conciencia en que no puede ser. Y no porque nosotros seamos menos que nadie, sino porque ese aquél no nos pertenece.
¿Y soñar? Dirán ustedes. Y yo digo, señores, soñar es gratis. Pero poco fructífero desde la invención del relé.
Y se puede, porque yo lo he hecho.

Que alguien quiere subyugarnos. Arrebatarnos nuestra independencia. Nos chupa la sangre, mientras nos engañamos a nosotros mismos por miedo...
Yo se que uno se autoconvence porque nadie quiere parecer débil ni estúpido. Y menos ante sí mismo. Y cede... Cuando no debiera haberlo hecho. Solo por el otro, que encima, te fustiga por envidia. Y por ese egoísmo del cual te culpa a tí.
Pues ya basta. Se dice no. Nos quitamos la bota de encima. Porque cuanto más se tarde, el yugo deja heridas más profundas. Y un día, en vez del toro que creíste ser, te miras al espejo y te encuentras hecho un buey.

Eso se llama "hartera". El relé sólo aguanta ciertos niveles de hartera, después de eso salta. ¡Y ya no hay vuelta atrás!
Y se puede, porque yo lo he hecho.

Que sí, que estas cosas dejan cicatriz, pero eso es el ajedrez de la vida. Y uno, por muy leído que esté (que tampoco puede irse por la vida siendo un bolo), no nace sabiendo.
Hay que ir probando... Ensayo, error, ensayo, error, ensayo...
Hasta que el caballero diga... "Escogió bien!"



Como dijo aquél... Harto me lo fiáis!


(Porque yo ya estoy medio descalabrada...)

XXIV.- Ahora que eres yunque... Ten paciencia


Es fácil reirse y despreciar los sentimientos de los demás cuando uno no los entiende o comparte. Así, se puede ser cruel sin pretenderlo.
Soy de la opinión que para comprender-lo tenemos que vivir-lo.
Partiendo de la idea de que el mal que hayamos hecho se nos vuelve multiplicado por siete, parece complicado. Sobre todo teniendo en cuenta que si no lo vivimos no lo comprendemos.

Hacemos mal aunque no queramos, porque no lo sabemos hasta que lo sentimos.

XIV.- No te chivarás... Si no es en letra impresa


S
angraba tranquilamente por la espalda, mientras sentía un dolor sordo que no manifestaba.

La mirada franca y cansada.

Sujetaba la daga con jefe de gules.

- ¿Y ahora porqué?


La vida encogió el cuello, ladeó la cabeza, y alzó las palmas, sonriendo oblicuamente como un mercader de alfombras.

- Me aburría...


Se acercó, mojó los labios en la herida y sujetándola por la nuca, dibujó blandamente sobre la piel...
- Esta eres tú.

Podemos elegir atarnos a voluntad.
El problema reside en elegir bien...

X.- Rara avis... Sui generis...

Complicada, hermética, enervante.
Los libros pensantes nos enriquecen, nos hacen viejos.

La lectura es una forma "light" de experimentar vivencias, menos cuando te identificas.
Entonces te absorbe. Eres el personaje. Tus amigos tienen que encajar dentro de tu libro.

Y cuando te encuentras en más libros, te comprendes un poco más.
Se ensancha el horizonte de sensaciones que eres capaz de captar, porque adquieres conceptos nuevos. Porque te has compartido con alguien como tú.

Con los libros, te das. Y si los relegas a la estantería, cuando los retomas continúan impertérritos, ofreciéndote la misma hospitalidad que ayer.

De pasajes pensamientos a personajes personas.

Como la música es a las pasiones.
La confluencia:
[El mundo es un escenario, y todo lo demás es vaudeville. ]


Yo debería de leer más.

VII.- Melones


Cuánto tiempo hace falta para querer a una persona? No hablo de amor para toda la vida, de manos peguntosas y olor de pies, sino de tomar verdadero afecto a alguien.

Hacer amigos nuevos es como ir a comprar melones. Tienes que probar muchos antes de encontrar uno bueno.

Amar es literalmente entregarse. Eso implica compartirnos con la otra persona.

El altruismo es uno de los pilares de la amistad, la confianza otro. Para construir la casa es necesaria la retroalimentación. Sería justo que cada uno nos quisiéramos a cada otro, como cada otro nos quiere a cada uno.

Pero ni así es la vida, ni así se aprende.

No podemos moldear a las personas a placer. O lo son, o no lo son.

Impaciencia. Tiempo. Desconfianza.

El método ensayo-error sigue vigente por algo.