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LI.- Daisy, daisy...

But you'd look sweet upon the seat
Of a bicycle built for two...


XXXVIII.- Bear's cave is empty...

And here I am... I, the most desired wild animal, tamed.
Waiting for something is not going to occur...
You are really teaching me patience...


So...
"Good night sweet prince; and flights of angels sing thee to thy rest."

XXXVII.- Desmayarse en espiral

Acurrucada y abrazada a la taza, suspira de alivio.
Pasa la lengua por el borde, rozándolo, tentándose a sí misma.
Moja el dedo, y observa cómo el líquido denso se desliza perezosamente sobre la piel. Se pinta los labios con los ojos cerrados, besándose por capricho.

Hunde la cabeza en la almohada. Y entonces cierra los ojos, imaginando situaciones horribles como que no exista lo suave, o las fresas, o las cosas que huelen bien.

XXXVI.- ¿Quién está ahí?


Ven a por mí.

Marino de puertos vacíos.
Que hacen eco
en el silencio amarillo del Sahara eterno.

Alzas la mano hacia el fuego del ocaso.
Y sólo tocas la suave arena.
Que se te escapa del puño cerrado.

Inerte al sol del invierno.
Derramas tiempo.

XXXV.- Huellas dactilares



Un beso.
Esa sensación de je ne sais quoi... Que difumina todo lo demás.
No importa el porqué, sólo el cómo.
Labios firmes, mórbidos, húmedos, calientes.
Apagan la sed compartida, saboreando cada trocito con alevosía.
Palpitan, acarician, muerden, rozan.
Dibujando ecos ávidos sobre la piel, impresa de sensaciones.
Sienten, y luego, matan.

Oh, ¡Qué dulce es morirse a veces!

XXXI.- Águila soy, a salamandra aspiro;


Si me amaras.
Te desharías entre mis brazos mientras te respiro.

Mientras me transmites tu calor.
Mientras deslizo mis manos por tu espalda.
Y acaricio tus labios con los míos.
Mientras beso tus ojos y rozo tus pestañas.
Y te muerdo el cuello... Pian pianino.

Me sonrojaría cuando me miraras a los ojos.
Nos tiraríamos del pelo húmedo.
Y secaríamos las gotas con la boca.
Me revolvería contra tu cuerpo, que ya me asfixia.
Y pintaría tus rasgos con las yemas de los dedos.

Si me amaras.
Porque me desharía entre tus brazos mientras me respiras.

XXII.- Fragmento

- Repítelo una vez más...

- "Caminando en la floresta,


no mueve la hierba.

Al entrar en el agua,

no produce rizo."

- Y bien, ¿Qué has observado?

- Pues que ese hombre era zurdo, cobarde y padece ictericia...

- ¿Y cómo sabemos que no es carotenemia?

- No... Tenía los ojos amarillos...

- Toma un caramelo.
...

XXI.- Lei

Me hace falta.
Astracán que pincha al macho cabrío para que escape desnudo.
Mata tragedias, piel en mano, cubriendo con ella a esta dramatis persona.
Forzándola al regreso en su forma original, en una desarrollada canción de circunstancias.

Constituyes el carácter complementario a mi desequilibrio emocional.
Compensas mis defectos neutralizando ese fuego negro que todo lo destruye.
Contrapesando iras y odios.
Y celos.
Balance perfecto de venganzas y pasiones que lacran secretos para siempre.

Tú conquistas reinos, luchas para que no me quede ciega. A pesar de que sabes que estás perdida en el mar... No te rindes nunca.
Quemas salamandras, pintas águilas.

Y ahora no puedo hablar porque se me parte el alma.

Uno no sabe lo que es querer hasta que echa de menos...


XII.- A D'Art por el jazz

Salta sobre la cama. Arde. Impaciente y tensa, suspira.
En la semipenumbra los sentidos exigen atenciones.

Se encoge abrazando la almohada, hundiendo la cabeza y respirándose a sí misma.

¿Cuánto tiempo llevo aquí?

Se oye un fondo de jazz latino, alcanza el martini con vodka. La copa helada quema.

Pasa los dedos por su piel, que hierve dócil, sorprendida ante el contraste.

Impaciente y lasciva. Ronronea la Pequeña Muerte.

¿Cuánto tiempo llevo aquí?




V.- Nekol


La quieres consolar?
La tumbas sobre tí para abrazarla y ella no se resiste y hunde la cabeza en tu hombro.

Sois amigos, es normal. Y tu brazo en su espalda parece encajar de forma natural...

Qué solos estamos... Ámbar gris.