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LII.- I wonder...


Will you fight for me today?

LI.- Daisy, daisy...

But you'd look sweet upon the seat
Of a bicycle built for two...


L.- Hope


No te cortes deshojando margaritas...

XXXIX.- París bien vale una misa


Y se dijo:
"Estrújate el corazón y sé hombre, querida...
Porque NO tienes termino medio."

XXXVIII.- Bear's cave is empty...

And here I am... I, the most desired wild animal, tamed.
Waiting for something is not going to occur...
You are really teaching me patience...


So...
"Good night sweet prince; and flights of angels sing thee to thy rest."

XXXVII.- Desmayarse en espiral

Acurrucada y abrazada a la taza, suspira de alivio.
Pasa la lengua por el borde, rozándolo, tentándose a sí misma.
Moja el dedo, y observa cómo el líquido denso se desliza perezosamente sobre la piel. Se pinta los labios con los ojos cerrados, besándose por capricho.

Hunde la cabeza en la almohada. Y entonces cierra los ojos, imaginando situaciones horribles como que no exista lo suave, o las fresas, o las cosas que huelen bien.

XXXVI.- ¿Quién está ahí?


Ven a por mí.

Marino de puertos vacíos.
Que hacen eco
en el silencio amarillo del Sahara eterno.

Alzas la mano hacia el fuego del ocaso.
Y sólo tocas la suave arena.
Que se te escapa del puño cerrado.

Inerte al sol del invierno.
Derramas tiempo.

XXXI.- Águila soy, a salamandra aspiro;


Si me amaras.
Te desharías entre mis brazos mientras te respiro.

Mientras me transmites tu calor.
Mientras deslizo mis manos por tu espalda.
Y acaricio tus labios con los míos.
Mientras beso tus ojos y rozo tus pestañas.
Y te muerdo el cuello... Pian pianino.

Me sonrojaría cuando me miraras a los ojos.
Nos tiraríamos del pelo húmedo.
Y secaríamos las gotas con la boca.
Me revolvería contra tu cuerpo, que ya me asfixia.
Y pintaría tus rasgos con las yemas de los dedos.

Si me amaras.
Porque me desharía entre tus brazos mientras me respiras.

XXX.- Carthago delenda est


Inservible, insufrible, incomprensible, inefable. Incontrolable.

Y ante todo, visceral, violento... Y vacío.

Ceterum censeo Carthaginem esse delendam...

Desesperante...

XXIX.- Re vera, potas bene...



Ah, y entonces... Qué.
El faro rota, señalando su posición.

Dándole vueltas a esa fuente.
No llego a tocar el agua, sólo puedo verla reflejando mi mirada.
No intento alargar el brazo por los barrotes, no es mi patio.
Sólo la miro tocar, bruñida. La observo tañir a través de la reja.
Me avisa de que la costa está cerca, y debo alejarme.
O encallar en mi propio espejismo.

...

Pero tengo sed. SED.

Sed de Tierra.
Esa luz que me guía y que a la vez me advierte.
Y cuando me advierte... Me ahoga.

¿Porqué no hay más fuentes?
Intento apartar la mirada pero no podemos.

Quizá sea una fuente sirena. Quizá me muera si la toco.
Pero no puedo saberlo...

Bancos de arena.

XXVIII.- Ni pan, ni circo...



Por Dios, si sólo lo he visto una vez, me dije.

Y desde entonces, cada vez que voy, aparece, y nos miramos. Y cuando coincidimos nos callamos. Hasta que se me presenta como si ya me conociera.

Me mira como si taladrara mi alma, y me tengo que esforzar en no pensar en las palpitaciones de su cuello. En sus manos deslizándose sobre mi cuerpo.
En mi boca devorando la suya.
En una exigencia que no me corresponde.

Claro que me conoces cabrón, que me hablas con dobles sentidos y me quemas por dentro cada vez que me miras.

XIX.- The doors

Allí arriba la pasión no se contiene.

Se transmite.
Fluye a través del músico, fundido al instrumento.
Energía pura sin restricciones. No se piensa, se siente.
Vibrante y pesado, acaricia la melodía desde abajo.
Y aunque no debiere, grita sordamente abriéndose camino.

Éxtasis... En busca del shibumi...

Allí arriba la pasión no se contiene.

Y yo quiero ser libre.