XXXII.- Repujando acero

Es como una sensación de ira contenida...
Que estalla en millones de vitriólicos aludes de bahorrina.

Pedradas de jodida bazofia, disparadas como cañonazos de zahorra.
Me revienta y me salpica de esa materia pútrida, blanda y pegajosa.
Esa mugre asquerosa, resbaladiza y caliente que no puedo arrancarme de la piel.
Me impregna y me araño hasta sangrar, y me quedo ahí, con el cuerpo marcado al blanco, descarnada y derramada en mi zahúrda mental.
Y sólo siento ese pulso físico que me embota los sentidos en mordiscos sordos. Que me asfixia en el olor de mi propio saín como si respirara alquitrán.

Fría cólera, el ladrar del látigo me convierte en la bestia que soy. Y luego destripa a ese monstruo que me desgarra el alma.
Y me obligo a mirarnos. Y si cierro los ojos, le oigo aullar de dolor mientras me descuartiza.

Me muero por cualquier cosa que embride y mitigue esa mierda que destroza mi cerebro; transportándome a esa curda que, aunque me gangrena el alma, me la droga al mismo tiempo.

El cansancio arde al alcohol.
Los párpados me abrasan y se cosen en un sueño denso, ahogados en repulgos morbosos.

Yo sólo quería arrancarme el corazón.

5 comentarios:

M dijo...

Trato hecho. Por si acaso tú no te arranques el corazón todavía, que aunque seguro que es digno de observar fuera de su habitat natural creo que sin él dicho habitat perdería en gran medida su fascinante vitalidad

M dijo...

Trato hecho. Por si acaso tú no te arranques el corazón todavía, que aunque seguro que es digno de observar fuera de su habitat natural creo que sin él dicho habitat perdería en gran medida su fascinante vitalidad

M dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Athos dijo...

Pero es tan irritante el hecho de darse cuenta que uno tiene cuando no quisiera tener!
Y si se pudiera sacar y guardar en un cajón... Sería el complemento perfecto... Aun así, no acostumbrado uno a llevarlo pudiera resultar pesado cuando uno se lo pusiera...
Tremendo dilema? Pues no, porque no me lo puedo quitar. xD

LiZ dijo...

Y pues...será un gran placer seguirte a partir de ahora, interesante desconocida.
Ánimo, ¡queda por contar todavía!